Luces y sombras de los probióticos

¿Qué son los probióticos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) los define como «microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del consumidor». Los probióticos son seguros para los bebés, niños, adultos y pacientes mayores, pero se recomienda precaución en las poblaciones inmunológicamente vulnerables1.

En la práctica, los probióticos pertenecen fundamentalmente a dos grupos microbianos: los lactobacilos y las bifidobacterias. La razón de esto es que son probablemente los únicos, dentro de los que colonizan nuestras mucosas, que son inocuos (casi) bajo cualquier circunstancia y que, por ello, han sido reconocidos como organismos GRAS (Generally Regarded As Safe) y QPS (Qualified Presumption of Safety) por la Food and Drug Administration de los Estados Unidos y la European Food Safety Authority, respectivamente. Ahora bien, la falta de virulencia es una condición necesaria pero no suficiente para considerar a un microorganismo como probiótico. Dentro de las características deseables que deben cumplir está la adaptación a las condiciones de la cavidad diana y una buena adherencia al epitelio, por eso se prefieren organismos con ese mismo origen, la generación de sustancias antimicrobianas, la ausencia de resistencias transmisibles a antibióticos y, sobre todo, que existan ensayos clínicos en los que se certifique que las expectativas derivadas de sus buenas propiedades in vitro se cumplen tras su administración a personas voluntarias, para prevenir la aparición de cuadros concretos o coadyuvar a su resolución2.

¿Qué información tenemos sobre su eficacia?

En los últimos años se ha escrito mucho sobre las bondades de los probióticos. Por eso, en esta revisión pretendemos aclarar aquellos puntos en los que, a día de hoy, hay evidencia científica.

El uso de probióticos se ha estudiado principalmente en gastroenterología (tabla 1) pero también en diversas situaciones clínicas, de las que existen varias revisiones de estudios, la mayoría de ellos con limitaciones metodológicas:

  • La prevención de la diarrea asociada a antibióticos, sería la indicación más documentada. En algunas revisiones3,4 se concluye que el tratamiento con Lactobacillus rhamnosus es efectivo en la prevención de esta, tanto en niños como adultos tratados con antibióticos por cualquier razón. Sin embargo, como se comenta en la Guía Terapéutica de Atención Primaria de la semFYC, la calidad de la evidencia es de moderada a baja y se necesitarían más estudios para recomendarlo de forma rutinaria.
    La Agencia Española de Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) solo tiene aprobados la indicación de Saccharomyces boulardii en adultos y niños mayores de 12 años para el tratamiento sintomático de las diarreas agudas inespecíficas y la prevención de los procesos diarreicos producidos por la administración de antibióticos, y del Lactobacillus (biphidus, acidophilus, bulgaricus y lactis) para tratar las diarreas inespecíficas y prevenir y tratar los procesos diarreicos causados por la destrucción de la flora intestinal debido a la administración de antibióticos.
  • Diarrea asociada a clostridium difficile. Según una revisión Cochrane de 2013 el uso a corto plazo de probióticos, parece ser seguro y efectivo en la prevención de este tipo de diarrea, en pacientes que no están inmunocomprometidos5.
  • Durante el tratamiento de erradicación del Helicobacter pylori, la suplementación probiótica puede aumentar las tasas de erradicación y disminuir la incidencia general de eventos adversos relacionados con el tratamiento y la aparición de algunos síntomas gastrointestinales específicos6,7.
  • En el síndrome de intestino irritable, las revisiones muestran que Lactobacillus tiene una tasa significativamente mayor de respuesta al tratamiento y sin efectos secundarios, aunque la evidencia actual no es suficiente para recomendar su uso8,9.
  • Periodo prediabético, en algunos estudios se ha observado que el aporte de suplementos de probióticos puede disminuir las resistencias a la insulina, por lo que podrían utilizarse en este periodo para evitar incrementos de la insulina sérica, y demorar el curso de la diabetes mellitus tipo II y de sus complicaciones10,11.
  • Respecto a la depresión, una revisión sugiere que las personas no deprimidas podrían tener menor riesgo de padecerla si toman probióticos orales. Aunque este metaanálisis tiene algunas limitaciones12.
  • Rinitis alérgica, una revisión afirmaba que los probióticos pueden ser beneficiosos para mejorar los síntomas y la calidad de vida de los pacientes13. Se necesitan estudios adicionales de alta calidad para establecer recomendaciones apropiadas.
  • Respecto a la mastitis, dos ensayos clínicos mostraron la efectividad para restaurar el equilibrio de la microbiota mamaria y eliminar los síntomas clínicos de la mastitis14.
  • En el tratamiento del resfriado común, se observa un efecto positivo, aunque modesto, de los probióticos en términos de prevención de los síntomas y sobre la duración de las infecciones respiratorias agudas en niños y adultos sanos15.
  • La suplementación con probióticos en el estreñimiento disminuye el tiempo de tránsito intestinal a corto plazo, los efectos de ciertas cepas probióticas es mayor en los adultos con estreñimiento y en los adultos mayores.
  • Con los estudios actuales no es posible sacar conclusiones sobre la posibilidad de que los probióticos actúen como coadyuvantes en la vacunación, la prevención de la alergia, el asma16, la pancreatitis17, la enfermedad renal crónica18, para aliviar en los niños el dolor abdominal recurrente a corto plazo19, mejorar el desarrollo de encefalopatía hepática20, la prevención de las infecciones urinarias en pacientes con mayor riesgo de esta infección21, ni para disminuir los niveles de colesterol total22.

Conclusiones

  • Se necesitan más estudios para determinar qué pueden aportar los probióticos y recomendar su uso de forma habitual en las situaciones clínicas evaluadas.
  • Pueden ser una alternativa, relativamente segura, en el tratamiento de múltiples patologías23. Los casos en los que se ha podido establecer una relación entre un probiótico y un efecto adverso son muy escasos y han afectado solo a personas con patologías subyacentes.
  • Los probióticos no requieren receta médica y no están financiados.

Bibliografía

  1. Wilkins T, Sequoia J. Probiotics for Gastrointestinal Conditions: A Summary of the Evidence. Am Fam Physician. 2017 Aug 1; 96(3): 170-8.
  2. Hernández Hernández A, Coronel Rodríguez C, Monge Zamorano M, Quintana Herrera C. Microbiota, Probióticos, Prebióticos y Simbióticos. Pediatr Integral. 2015; XIX (5): 337 -54.
  3. Szajewska H, Kołodziej M. Systematic review with meta-analysis: Lactobacillus rhamnosus GG in the prevention of antibiotic-associated diarrhoea in children and adults. Aliment Pharmacol Ther. 2015 Nov; 42(10): 1149-57.
  4. Johnston BC, Goldenberg JZ, Vandvik PO, Sun X, Guyatt GH. Probióticos para la prevención de la diarrea asociada con antibióticos en niños. Rev. Med. Clin. Condes. 2015; 26(5): 698-700.
  5. Probióticos para la prevención de la diarrea asociada al Clostridium difficile en adultos y niños. Cochrane Database of Systematic reviews 2013.
  6. Lü M, Yu S, Deng J, Yan Q, Yang C, Xia G, et al. Efficacy of Probiotic Supplementation Therapy for Helicobacter pylori Eradication: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. PLoS One. 2016 Oct 10;11(10).
  7. Wang KY, Li SN, Liu CS, Perng DS, Su YC, Wu DC, et al. Effects of ingesting Lactobacillus- and Bifidobacterium-containing yogurt in subjects with colonized Helicobacter pylori. Sep. 2004; 80: 737–41.
  8. Tiequn B, Guanqun C, Shuo Z. Therapeutic effects of Lactobacillus in treating irritable bowel syndrome: a meta-analysis. Intern Med. 2015; 54(3): 243-9.
  9. Tojo González R, Suárez González A, Rúas Madiedo P, Mancebo Mata A, Pipa Muñiz M, Barreiro Alonso E, et al. Irritable Bowel Syndrome; gut microbiota and probiotic therapy. Nutr Hosp. 2015 Feb 7; 31 Suppl 1:83-8.
  10. Li C, Li X, Han H, Cui H, Peng M, Wang G, et al. Effect of probiotics on metabolic profiles in type 2 diabetes mellitus: A meta-analysis of randomized, controlled trials. Medicine (Baltimore). 2016 Jun; 95(26).
  11. Barengolts E. Gut microbiota, prebiotics, probiotics, and synbiotics in management of obesity and prediabetes: review of randomized controlled trials. Endocrine Practice: October 2016; 22 (10): 1224-34.
  12. Huang R, Wang K, Hu J. Effect of Probiotics on Depression: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. 2016 Aug 6; 8(8).
  13. Zajac AE, Adams AS, Turner JH. A systematic review and meta-analysis of probiotics for the treatment of allergic rhinitis. Int Forum Allergy Rhinol. 2015 Jun; 5(6): 524-32.
  14. Beltrán Vaquero DA, Crespo Garzón AE, Rodríguez Bravo TC, Garcia Iglesias Á. Infectious mastitis: a new solution for an old problema. Nutr Hosp. 2015 Feb 7; 31 Suppl 1: 89-95.
  15. King S, Glanville J, Sanders ME, Fitzgerald A, Varley D. Effectiveness of probiotics on the duration of illness in healthy children and adults who develop common acute respiratory infectious conditions: a systematic review and meta-analysis. Br J Nutr. 2014; 112 (1): 41-54.
  16. Mennini M, Dahdah L, Artesani MC, Fiocchi A, Martelli A. Probiotics in Asthma and Allergy Prevention. Pediatr. 2017 Jul 31; 5:165.
  17. Pan LL, Li J, Shamoon M, Bhatia M, Sun J. Recent Advances on Nutrition in Treatment of Acute Pancreatitis. Immunol. 2017; 8: 762.
  18. Cigarran Guldris S, González Parra E, Cases Amenós A. Microbiota intestinal en la enfermedad renal crónica. Nefrología. 2017; 37 (1): 9-19.
  19. Newlove-Delgado T, Martin AE, Abbot RA, Bethel A, Thompson-Coon J, Whear R, et al. Intervenciones alimentarias para el dolor abdominal recurrente en niños. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017 Issue 3.
  20. Dalal R, McGee R, Riordan S, Webster A. Probióticos para los pacientes con encefalopatía hepática. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017 Issue 2.
  21. Schwenger E, Tejani A, Loewen P. Probióticos para la prevención de infecciones urinarias en adultos y niños. Cochrane Database of Systematic Reviews 2015 Issue 12.
  22. Shimizu M, Hashiguchi M, Shiga T, Tamura HO, Mochizuki M. Meta-Analysis: Effects of Probiotic Supplementation on Lipid Profiles in Normal to Mildly Hypercholesterolemic Individuals. PLoS One. 2015 Oct 16; 10(10).
  23. Vilaseca J, Espinàs J (coord.). Guía Terapéutica en Atención Primaria. Basada en la selección razonada de medicamentos. 6ª edición. Barcelona; Congresos y ediciones semFYC; 2016. Disponible enguiaterapeutica.net 

Ana Isabel Anda Ceniceros. Miembro del Comité Editorial de la Guía Terapéutica en Atención Primaria de la semFYC.