Sobre las vacunas COVID-19

Una publicación de la revista Nature1 del mes de septiembre informaba que se están desarrollando más de 180 proyectos de vacunas contra el SARS-CoV-2 y, el 3 de noviembre, la OMS señalaba que 47 vacunas se encuentran en la fase clínica de su desarrollo2. De estas, 10 ya se hallan en la fase III, iniciada en la mayoría de los casos durante los meses de este verano 2020.

Buena parte de las vacunas se han elaborado mediante métodos innovadores (aumentan la seguridad y facilitan su producción) y otras siguiendo metodologías clásicas3. Las innovadoras, prototipos, suelen usar vectores virales, como la de Oxford (adenovirus de chimpancé), o ARN. La tabla 1 muestra los detalles de seis de estas vacunas. Esta tabla no pretende ser comparativa, ya que no se dispone de la misma información de cada una de ellas.

Las que se hallan en fase III no tienen previsto completar la recogida de datos hasta bien entrado 2021 (que no es igual a que estén finalizadas), en algunos casos se podría completar a finales de ese año. No obstante, nuestros gobernantes aseguran que, dentro de nada, en pocos meses, dispondremos de vacunas eficaces y seguras que comenzarán a distribuirse, lo cual no deja de ser un poco sorprendente. Al parecer, los laboratorios ya han iniciado su producción porque están seguros de los buenos resultados que se obtendrán al finalizar la fase III.

Todo lo anterior parece ser bueno, son noticias esperanzadoras que necesitamos por la gravedad sanitaria y las consecuencias económicas y sociales de la pandemia. Ahora bien, el médico práctico se hace preguntas, algunas de las cuales todavía no tienen respuesta:

¿Cómo lo han podido hacer tan rápido?

Desde 2010, la mayoría de las nuevas vacunas aprobadas por la FDA han necesitado 8 años para su desarrollo4. En el caso de la vacuna del coronavirus, la rapidez en su desarrollo se debe a razones diversas. Una de ellas es el conocimiento previo del que se disponía con el estudio del coronavirus del SARS y el MERS, también porque se han agrupado las fases I y II del procedimiento de desarrollo de las vacunas y porque se emitirán autorizaciones de uso de urgencia acortando el seguimiento mínimo exigido previo a su distribución, dejándolo en 2 meses5. Este último aspecto se fundamenta en que la mayoría de los efectos adversos asociados a la vacuna aparecerían en las primeras seis semanas y porque se asegura que el efecto protector no desaparece a muy corto plazo. La OMS propone que este seguimiento sea como mínimo de tres meses.

¿Cuál es la eficacia?

Los resultados de las fases I-II indican que las vacunas consiguen buenos títulos de anticuerpos neutralizantes y una buena respuesta de la inmunidad celular, lo cual debería correlacionarse con su eficacia preventiva6. Así pues, habrá que ver la eficacia real (la OMS indica que la reducción mínima del riesgo de enfermar debería ser del 50%) y la influencia de la edad y la comorbilidad en esta respuesta inmunitaria o si se enferma, si reduce las complicaciones y si la vacuna hace que el vacunado no pueda contagiarse ni contagiar, es decir, si la vacuna reduce la transmisibilidad7.

En relación a la publicación de datos intermedios sobre la vacuna de BioNTech/Pfizer, la AEMPS comenta8 que «en el protocolo del ensayo estaba predeterminado llevar a cabo un análisis intermedio al llegar a los 94 casos positivos de COVID-19 ya que se consideraba que este número podría arrojar evidencia suficiente para valorar de forma inicial la eficacia de la vacuna. Es en ese momento cuando se identifica cuántas de esas personas que han desarrollado la enfermedad habían recibido el placebo y cuántas la vacuna. Del análisis de estos datos preliminares es de donde extrae el laboratorio que la eficacia vacunal es del 90% tal como se publico». Habrá que esperar al final del ensayo para conocer los resultados finales y, por tanto, los datos de eficacia que muestra el estudio.

La vacuna de Moderna también ha dado a conocer el resultado del análisis intermedio de su ensayo, mostrando una eficacia del 94,5%. Ninguno de los participantes que recibieron la vacuna y se infectaron desarrolló complicaciones.

¿Cuál es la seguridad?

Los resultados de las fases I-II han permitido afinar la dosis a administrar buscando el mejor equilibrio entre la dosis que mejor respuesta inmunitaria proporciona y menos efectos secundarios produce. Estos efectos secundarios son calificados como menores (dolor en el punto de administración, fatiga, cefalea, fiebre) si bien es verdad que en muestras más grandes como las de fase III podrían observarse reacciones adversas, incluso graves, que no se han observado hasta ahora. La respuesta inmune disminuye con la edad lo que puede hacer que personas mayores precisen dosis más altas de vacuna para mejorar esta respuesta, pero las fases I-II muestran que las dosis mayores producen más efectos secundarios, algunos con carácter sistémico.

¿Hay alguna vacuna que sea mejor que otra?

Pues hay diferencias entre ellas, por decir algunas, hay de una o de dos dosis (a administrar en 14 o 28 días), clásicas o innovadoras, también se diferencian en el tiempo necesario para alcanzar el pico de anticuerpos neutralizantes o por el tipo de pacientes incluidos en la fase III. Por ahora, no puede decirse que una sea mejor que otra y, probablemente, la elegida lo sea por razones de disponibilidad y distribución. Para comparar la eficacia habrá que esperar a los resultados de los estudios en fase III. Además, es probable que se necesiten varios tipos de vacunas para diferentes poblaciones (p. ej., lactantes inmunes inmaduros, niños, mujeres embarazadas, individuos inmunodeprimidos o adultos mayores)9.

Y hay más interrogantes, como la duración de la protección, la necesidad o no de revacunar, la necesidad de vacunar a los que fueron infectados, el porcentaje de población que rechazará ser vacunada, cuántos años se puede tardar en conseguir una inmunidad de rebaño (al menos el 60% de la población debería ser inmune) que proteja a los individuos no inmunes o cómo pueden influir las mutaciones del coronavirus en la eficacia de la vacuna.

Otro problema importante es la condición de almacenamiento en frío que las vacunas van a necesitar. Los investigadores de la vacuna Sputnik han informado que la vacuna liofilizada es tan eficaz como la congelada. La intensidad del frío necesario depende del tipo de vacuna: las que usan ARN necesitan condiciones de almacenamiento con temperaturas tan bajas como -70 °C. Las vacunas basadas en virus en general se almacenan a temperaturas entre 2 y -8 °C.  El laboratorio Moderna ha publicado que su vacuna permanece estable en un refrigerador estándar, a temperaturas entre los 2 y -8 °C, durante 30 días, y que mantiene su eficacia durante 6 meses si se conserva a -20 °C10,11.

Otros interrogantes que preocupan son los relacionados con el precio (España se ha sumado a otros países para hacer la compra centralizada de algunas vacunas) y la complejidad de la logística para distribuir, almacenar y administrar una vacuna que precise de dos dosis. En todo caso, la(s) vacuna(s) son una esperanza y, por ello, bienvenida(s) sean, pero, como con cualquier otra vacuna o medicamento, será necesario monitorizar todos los aspectos comentados.

Bibliografía

1. WHO. Draft landscape of COVID-19 candidate vaccines. [Internet]. WHO; 3 de noviembre de 2020. Disponible en: https://www.who.int/publications/m/item/draft-landscape-of-covid-19-candidate-vaccines

2. Coiras M, Alcamí J. Informe del Grupo de Análisis Científico sobre Coronavirus del ISCIII. Desarrollo de vacunas frente al SARS-COV-2.[Internet]. Madrid: Ministerio de Ciencia e Innovación. Instituto de Salud Carlos III; 3 de mayo de 202. Disponible en https://www.conprueba.es/sites/default/files/informes/2020-05/Desarrollo-vacunas-frente-sars-cov-2.pdf

3. Alcamí J. Informe del Grupo de Análisis Científico de Coronavirus del ISCIII (GACC-ISCIII) Anticuerpos neutralizantes frente a SARS-COV-2. [Internet]. Madrid: Ministerio de Ciencia e Innovación. Instituto de Salud Carlos III; 2 de junio de 2020. Disponible en https://www.conprueba.es/sites/default/files/informes/2020-07/ANTICUERPOS%20NEUTRALIZANTES%20FRENTE%20A%20SARS%20CoV-2.pdf

4. Krammer F. SARS-CoV-2 vaccines in development. [Internet]. Nature. 2020; 586: 516-27. Disponible en: https://www.nature.com/articles/s41586-020-2798-3

5. Peiris M, Leung G. What can we expect from first-generation COVID-19 vaccines? [Internet]. Lancet. 2020; 396 (10.261): 1467-9. Disponible en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31976-0/fulltext

6. Krause P, Gruber M. Emergency Use Authorization of Covid Vaccines. Safety and Efficacy Follow-up Considerations. [Internet]. NEJM. 2020; 383: e107. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2031373

7. Fernández Oropesa C. 10 cosas que los farmacéuticos deben saber de la vacuna para la COVID-19. [Internet]. El rincón de Sísifo. 27 de octubre de 2020. Disponible en: https://elrincondesisifo.org/2020/10/27/10-cosas-que-los-farmaceuticos-deben-saber-de-la-vacuna-para-la-covid-19/

8. BioNTech y Pfizer publican datos intermedios de eficacia de su vacuna contra la COVID-19. [Internet.] AEMPS. 10 de novembre de 2020. Disponible en: https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/laaemps/2020-laaemps/biontech-y-pfizer-publican-datos-intermedios-de-eficacia-de-su-vacuna-contra-la-covid-19/

9. Puthumana J, Egilman A, Zhang A, Schwartz J, Ross J. Speed, Evidence, and Safety Characteristics of Vaccine Approvals by the US Food and Drug Administration. JAMA. Publicado online. 10 de noviembre de 2020. Disponible en: https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2772943

10. Moderna’s COVID-19 Vaccine Candidate Meets its Primary Efficacy Endpoint in the First Interim Analysis of the Phase 3 COVE Study. [Internet]. Moderna. 16 de noviembre de 2020. Disponible en: https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/modernas-covid-19-vaccine-candidate-meets-its-primary-efficacy

11. Moderna Announces Longer Shelf Life for its COVID-19 Vaccine Candidate at Refrigerated Temperatures. [Internet]. Moderna. 16 de noviembre de 2020. Disponible en: https://investors.modernatx.com/news-releases/news-release-details/moderna-announces-longer-shelf-life-its-covid-19-vaccine

Ana Chivite Chivite. Residente de Medicina Familiar y Comunitaria.

Jordi Vilaseca Canals. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Miembro del Comité Editorial de la Guía terapéutica en Atención Primaria de la semFYC

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